Parece que llegó el invierno, qué estación horrible realmente.
Me deprime muchísimo, ¿a quién le puede gustar? En invierno hay días de tanto frío que lo siento hasta en los huesos, hasta en las uñas y los ojos.
Las horas de luz son pocas y el frío continuo, con poco tiempo para estar abrazada a alguien (mi novio - que contrariamente a él le encanta)
El invierno llegó sigiloso este año, casi sin avisar, hizo desaparecer al calorcito deprimiendo a todos.
El invierno es triste, personalmente me produce cierta nostalgia.
¿Qué es la nostalgia? -me pregunto. Es el sufrimiento de reconocer algo que tuviste y ya no tenes, ni vas a tener por lo pronto. La nostalgia es un viaje al pasado, a la niñez, al recuerdo de una persona que ya no esta, a un momento en especial.
En invierno los colores ya no existen, todo es negro, gris o blanco. En invierno veo la vida a través de una ventana. En invierno está la semana de la dulzura, plagada de felices parejas, enamoradas, que se aman, se besan y los dos hermosos -obvio-.
El invierno es la mitad del año, el ocaso de los sueños, es una porquería.
El invierno me pone así: insegura.
Me deprimo, como y engordo lo que como, lógicamente. El invierno me invade, poco a poco, en una angustia inexplicable. El invierno me hace encerrarme en mi casa y en mi alma.
El invierno me desconcierta.
Algunos dicen que la Primavera es el nacimiento, el Verano la vida, el Otoño la agonía y el Invierno...
La muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario